Mi primer vuelo estaba programado hacia Nueva York, donde mi novio trabajaba como Zootecnista en un pueblo ganadero. Decidí viajar para celebrar mi cumpleaños con él después de ocho largos meses sin vernos.

Sentía una mezcla abrumadora de emociones: una alegría extrema y felicidad por reunirme con él, una profunda tristeza por dejar atrás a mi familia, amigos y mi vida, y un miedo escalofriante por adentrarme en un lugar desconocido.

El 19 de septiembre de 2018, me desperté antes de que sonara la alarma, con el corazón latiendo a toda velocidad. En plena madrugada, lo único que podía escuchar era el latido atronador de mi corazón.

Mi papá me dejó en el aeropuerto, nos dimos un abrazo enorme y así comenzó mi vuelo hacia Nueva York a las 7:55 am. Con los ojos hinchados de tanto llorar, emprendí mi nueva vida y esta hermosa aventura.

Mi novio me esperaba en el aeropuerto y pasamos cinco días juntos en Nueva York mientras tramitábamos su visa de turista canadiense. Dejamos todo en manos de Dios, con la esperanza de que pudiera viajar a Canadá una vez que terminara su trabajo en Estados Unidos.

Nuestros días de reencuentro pasaron volando, y esta vez con más miedo porque pronto estaría sola en Canadá, y con tristeza porque no sabía cuándo volvería a verlo. Sin embargo, la ilusión y la felicidad de cumplir uno de mis sueños me motivaron a seguir adelante…

Gracias por dedicar tu tiempo a leer mi historia. Con cariño, Sara.